Ni un reto. Ni un desafío.
Ni un fin. Ni una meta. No es algo que haya que alcanzar. No es algo por lo que haya que luchar.
El camino hacia la salud es un proceso de vida.
Siempre hay que estar cultivando la salud.
Porque la salud no es algo que se consigue ni que se regala.

Las salud es algo que se camina. Que se construye.
El camino hacia la salud es un proceso que te lleva a encontrarte contigo misma, una y otra vez. Las veces que sean necesarias. Para que, cada vez que te desconectes de ti, puedas regresar.
La salud es el alimento, pero también es la mente. Es la alegría, es el sol, es ser libre, es respirar, es el descanso y el movimiento.
Curar viene del latín curare, que significa «cuidar».
Sin cuidado no hay cura.
Cuanto más te enfoques en que la salud es una meta o algo que alcanzar, en lugar de algo que vivir, más se te va a escapar. Porque cuando te pones la salud como un objetivo, le estás diciendo a tu mente que en algún momento vas a finalizar ese proceso, y al decirle eso, automáticamente te estás desconectando del arte de aprender a vivir.
Me sorprenden las personas que vienen a la consulta con prisas. «¿En cuántas consultas me lo vas a solucionar? ¿En cuánto tiempo?».
Cuanto más quieras que algo desaparezca de ti, más se agarrará a ti. Esto es algo valioso que te puedo compartir hoy.
Después de años de consulta, veo una gran diferencia entre las personas que hacen de la salud un objetivo y aquellas que quieren aprender a cuidarse para amarse mejor.
Para las mujeres que estáis interesadas en trabajar de una forma pausada, lenta y desde la Raíz del desequilibrio en septiembre retomo mi Mentoría para la Mujer y Sesión Individual
Ya puedes consultar la información de ambas y solicitar cita conmigo si lo deseas
Os mando un abrazo
Laura

